Si el Museo del Hermitage en San Petersburgo es la gran ventana de Rusia al arte clásico europeo, la Galería Estatal Tretiakov («Tretyakovskaya Galereya») en Moscú es el templo supremo del alma y la identidad artística nacional rusa. Con una colección de más de 180.000 obras que abarcan desde los sublimes iconos medievales del siglo XI hasta las pinturas monumentales de los realistas itinerantes y las rompedoras vanguardias soviéticas, es una visita cultural imprescindible en la capital.

En esta guía actualizada para 2026 te detallamos sus dos sedes principales, las obras maestras que no puedes perderte y todos los consejos prácticos para comprar tus entradas.

1. Dos Sedes Distintas: El Edificio Histórico vs. La Nueva Tretiakov

Es vital que no confundas los dos edificios de la galería al planificar tu jornada:

Sede Ubicación y Estilo Colección Expuesta
Galería Tretiakov Histórica Lavrushinsky Pereulok, 10 (Barrio de Zamoskvorechye, Metro Tretyakovskaya). Preciosa fachada estilo cuento de hadas diseñada por Víktor Vasnetsov. Arte ruso del siglo XI a principios del siglo XX: Iconos medievales, pintura zarista del siglo XVIII y XIX, maestros itinerantes («Peredvízhniki»).
Nueva Tretiakov («Novaya Tretyakovka») Krymsky Val, 10 (Junto al Parque Gorki y Parque Muzeon, Metro Oktyabrskaya). Arte ruso y vanguardias del siglo XX: Kandinsky, Kazimir Malévich (su mítico Cuadrado Negro), Chagall, constructivismo soviético y Realismo Socialista.

2. Las 7 Obras Maestras Imprescindibles de la Sede Histórica

Al recorrer las salas de Lavrushinsky Pereulok, detente con calma ante estos tesoros de la historia del arte universal:

  1. «La Trinidad» de Andréi Rubliov (Siglo XV): La cumbre absoluta de la pintura religiosa eslava. Este icono representa a los tres ángeles que visitan a Abraham bajo el roble de Mambré con una serenidad mística, armonía cromática y trazos espirituales incomparables.
  2. «Iván el Terrible y su hijo Iván» de Iliá Repin (1885): Una obra de un dramatismo desgarrador que muestra al zar Iván IV presa de la locura y el remordimiento tras asestar un golpe mortal a su propio primogénito y heredero. La expresión desorbitada en los ojos del monarca y la sangre manando del cráneo del zarevich impactan profundamente.
  3. «Los Bogatires» de Víktor Vasnetsov (1898): El cuadro que personifica el orgullo épico popular ruso. Retrata a los tres míticos caballeros medievales eslavos (Iliá Múromets, Dobrynia Nikítich y Aliosha Popóvich) escrutando vigilantes la llanura esteparia sobre sus corceles para defender la patria de invasores.
  4. «La Desconocida» («Neznakomka») de Iván Kramskói (1883): Frecuentemente bautizada como la Gioconda rusa. Retrata a una dama aristocrática altiva y enigmática en un carruaje abierto frente al puente Aníchkov, envuelta en terciopelo negro y pieles.
  5. «Aparición de Cristo al pueblo» de Aleksandr Ivánov (1857): Un lienzo colosal de dimensiones ciclópeas en cuya composición el maestro tardó más de 20 años de bocetos en Roma.
  6. «Mañana en un bosque de pinos» de Iván Shishkin (1889): El paisaje boscoso ruso por excelencia, con una familia de osos pardos jugueteando entre troncos caídos envueltos por la bruma matinal. Es la imagen que decora desde hace más de un siglo los famosos bombones de chocolate rusos Mishka Kosolapy.
  7. «El Demonio Sentado» de Mijaíl Vrúbel (1890): La gran obra maestra del simbolismo ruso. Una figura titánica de mirada melancólica y trágica con flores de cristal cristalizadas en tonos violetas y azules nocturnos.

3. Información Práctica para la Visita (2026)

  • Horarios: Martes, miércoles y domingos de 10:00 a 18:00 h; jueves, viernes y sábados (horario nocturno) de 10:00 a 21:00 h. Cerrado los lunes.
  • Precio de la entrada: General para adultos aprox. 500 - 700 RUB (~5-8 €). Menores de 16 años gratis.
  • Audioguías: Se pueden alquilar en el guardarropa por unos 300 RUB con recorridos guiados en español e inglés.
  • Entorno encantador: Al salir, pasea por el peatonal y señorial barrio de Zamoskvorechye, repleto de casas de mercaderes del siglo XIX, iglesias de ladrillo rojo y cafeterías tradicionales con terraza.