El nombre Pushkin rinde homenaje al célebre escritor y poeta ruso Alejandro Pushkin, quien frecuentaba esta zona de Moscú. Sin embargo, más allá de la literatura, estamos aquí para vivir la maravillosa experiencia de una mansión barroca de color rosa "a la rusa", en pleno corazón de Moscú. Te invitamos a conocer la historia de un lugar fascinante: el legendario restaurante Café Pushkin.

Para entender el origen de este majestuoso rincón, debemos viajar en el tiempo hasta finales del siglo XVIII. Un antiguo noble que sirvió a la Emperatriz Catalina la Grande decidió mudarse a Moscú para su retiro. Allí construyó una gran residencia barroca con la ayuda de renombrados arquitectos italianos de la época.

Tras su fallecimiento, la propiedad pasó a manos de un aristócrata alemán que se encontraba al borde de la bancarrota. Para salvarse de la ruina financiera, se vio obligado a abrir una botica en la planta baja del edificio, la cual resultó ser un éxito rotundo. Al mismo tiempo, instaló una biblioteca repleta de libros en la planta alta y en la entreplanta, que con los años llegó a albergar una extensa colección de más de tres mil volúmenes (incluidas las obras del propio Alejandro Pushkin).

Abajo, los clientes que esperaban que se prepararan sus fórmulas magistrales y medicinas podían disfrutar de bebidas reparadoras, tés, café o chocolate caliente. Así fue como nació un pequeño café en la planta baja, sentando las bases de lo que vendría después.

Una Cápsula del Tiempo en Moscú

Hoy en día, al entrar al Café Pushkin, te encuentras en una verdadera cápsula del tiempo, rodeado de elementos decorativos originales del largo y vibrante pasado del edificio. Destacan las detalladas molduras de estuco en las paredes y techos, una imponente reja de hierro fundido y pinturas de época en los techos que te transportan instantáneamente a la Rusia zarista.

Cenar Rodeado de Libros y Ciencia

La mansión barroca actual que alberga el Café Pushkin funciona como un colorido homenaje a la aristocracia rusa y a la rica historia del lugar. Conserva su extensa biblioteca y también parte de la antigua botica, incluido el mostrador original de la farmacia en perfecto estado de conservación.

En sus estanterías y vitrinas se exhibe una gran cantidad de botellas de porcelana originales con inscripciones en latín, utilizadas antaño para preparar polvos medicinales, esencias y tinturas, junto con básculas farmacéuticas. Diversos globos terráqueos, microscopios y telescopios reflejan también el profundo interés por el mundo de la ciencia de sus antiguos propietarios alemanes.

Además, se pueden contemplar otros objetos antiguos que ilustran el progreso tecnológico de los siglos XIX y XX, como una máquina de escribir con alfabeto latino, una bouillotte, un sifón de soda antiguo, un elegante extractor de corchos y tazas de porcelana especialmente diseñadas para beber chocolate caliente.

Una Experiencia que debe Vivirse en Persona

Ya sea para disfrutar de un desayuno tradicional, deleitarte con sus exclusivas veladas de cata de vinos, o saborear alguna de las creaciones gourmet del reconocido chef residente Andrei Makhov, el Café Pushkin es una visita obligada en tu paso por Moscú.

Dirección: 26-A Tverskoy Boulevard, Moscú

El Café Pushkin no es solo un restaurante de alta cocina clásica rusa y francesa; es un viaje sensorial a la época de los zares. Cada rincón cuenta una historia y cada plato está impregnado de tradición refinada. Sin duda, una de las experiencias gastronómicas más memorables que ofrece la capital rusa.